Febrero 2026: Construir hoy las infraestructuras que nos protegerán mañana

Febrero 2026: Construir hoy las infraestructuras que nos protegerán mañana

Artículo publicado el 25 de febrero de 2026 en Las Provincias

 

La ciudad de Valencia y los municipios que dan forma a su cinturón metropolitano han sufrido 34 graves inundaciones desde 1949 hasta la actualidad. La última, cuya herida sigue aún latente, la dana de octubre de 2024, ha abierto un urgente proceso de reconstrucción de muchas de las infraestructuras que sufrieron graves daños, o incluso desaparecieron. Pero también un proceso de reflexión respecto a la planificación del territorio que permita hacer frente a los nuevos fenómenos meteorológicos, avivados por la aceleración del cambio climático. Tras la dana, los actores implicados coinciden en que se hace imprescindible una reordenación que proteja a los municipios, y a quienes los habitan, de estos episodios que han puesto en peligro la seguridad y las vidas en buena parte de estas poblaciones. Y aquí, hacer obras planificadas es proteger.

 

Si algo ha puesto sobre la mesa la dana del 29 de octubre de 2024 es que hay infraestructuras cuya construcción y mantenimiento deberían quedar fuera de cualquier duda. Porque reconstruir no puede ser la única solución. Hace falta una nueva planificación de obra pública que permita complementar la que se está reparando. Y para ello, hay que pensar en construir las obras del futuro.

 

En ese escenario, Vilor, una de las principales empresas valencianas integrada en el sector de la construcción, las infraestructuras y los servicios, ha llevado a cabo ya actuaciones urgentes en carreteras, cauces, infraestructuras municipales y espacios públicos afectados por la riada. Algunas, como la construcción del Pont Nou de Paiporta, su estación de Metro, o el nuevo puente sobre el Turia de Bugarra, han permitido devolver una parte de la normalidad a municipios que habían perdido su conexión por carretera o por tren. Infraestructuras esenciales para restablecer la movilidad y la actividad económica en zonas especialmente afectadas.

 

Estas intervenciones han demostrado la importancia de la capacidad de respuesta, la coordinación técnica y la experiencia en entornos complejos de las administraciones. Pero, sobre todo, de las empresas. Vilor, desarrolla proyectos públicos en todo el territorio nacional con una amplia cartera de servicios y un modelo sostenible, en continua modernización y con solvencia financiera. La mayor parte de la actividad de la firma constructora está orientada a las infraestructuras públicas, que se suma a una presencia sólida en proyectos estratégicos.

 

Por eso, consolidada actualmente la fase de recuperación, el reto pasa ahora por anticiparse a lo que pueda venir. Y ahí, la dana debe ser un punto y aparte para el sector de la obra civil. Más allá de los daños inmediatos, evidenció la necesidad de replantear cómo se diseñan, ejecutan y mantienen las infraestructuras en un contexto donde el clima, la tecnología y las exigencias sociales evolucionan con rapidez. Para las empresas constructoras, este escenario abre una nueva etapa en la que la capacidad técnica debe ir acompañada de innovación, planificación y visión a largo plazo. Y ahí, las nuevas líneas de actuación previstas para las infraestructuras metropolitanas apuntan hacia un cambio claro: ya no basta con responder a las necesidades actuales, sino que es imprescindible construir pensando en escenarios futuros más exigentes e inciertos. En este contexto, las empresas constructoras adquieren un papel relevante como socio técnico capaz de aportar soluciones eficientes, sostenibles y adaptadas a los nuevos riesgos.

 

Tras la riada de 1957 se proyectó y, finalmente se ejecutó el denominado Plan Sur, una de las mayores obras de ingeniería de la historia de España que consistió en el desvío del curso final del río Turia desde Quart de Poblet hasta el Mar Mediterráneo. Dicha obra ha protegido a la ciudad de avenidas como la del 82, 87 y 2024, sin embrago ha quedado probada la necesidad de obras de protección para otras poblaciones afectadas del Horta Sud. El anterior plan sur fue una solución de emergencia centrada en el desvío principal del Turia, dejando inconclusas obras en infraestructuras hidráulicas de barrancos secundarios. Con la revisión del actual Plan de Acción Territorial sobre Prevención del Riesgo de Inundación (Patricova) en el horizonte se prevé ampliar las zonas inundables en las zonas afectadas y posteriormente al conjunto de la autonomía. Y en esta nueva realidad se precisan empresas que puedan dar solución a los diferentes retos que se presentan.

 

Entidades como Vilor con una amplia cartera de servicios en infraestructuras lineales, carreteras y ferrocarriles junto con estructuras singulares, actuaciones medioambientales e hidráulicas, se presentan como importantes actores, junto con las administraciones públicas, para diseñar, ejecutar, mantener y conservar las infraestructuras de un futuro cada vez más cercano. La compañía valenciana cuenta, además, con una gran implantación de nuevas tecnologías aplicadas a la construcción, que están permitiendo planificar y monitorizar las obras con gran precisión, apostando por la incorporación de maquinaria pesada de última generación, drones para mejorar la captura de datos y el control de la ejecución o la consolidación de, probablemente, uno de los cambios más relevantes producidos en el sector de la construcción de nuestro tiempo: la metodología BIM. Y es que, en infraestructuras complejas, esta apuesta facilita anticipar interferencias, optimizar soluciones técnicas y mejorar la coordinación entre disciplinas antes del inicio de la obra. El resultado es una reducción de imprevistos, mayor control de costes y una ejecución más eficiente. Sólo así, con planificación, previsión y tecnología, se podrán construir las obras del futuro de este nuevo Plan Sur. Eso, será proteger.

 

Fuente: https://online.fliphtml5.com/ulzz/bqfg/